Agustina, 9 años. Sólo sangre mapuche circula por sus venas. Viene de un pueblito de la línea sur. En mayo operaron su corazoncito y a los pocos días hubo que operarla de urgencia del pulmón. Extraña su potrillo que lo cría en el patio de su casa.
-¿Y vos qué vas a hacer cuando yo me vaya?- me dijo en la tercer clase.
Me asombró: nunca antes ningún alumno/a me había preguntado eso... Y me asustó que, desde su tremenda fragilidad, me hable de partidas porque inevitablemente me remitió a algunas otras muy recientes que todavía duelen y me da miedo sufrir otras más.
Pocas clases después vuelve con otra pregunta que tampoco antes me había hecho ningún alumno/a:
-¿Cómo fue que me elegiste a mí?
¡Ahí tuve la certeza: su alma me había andando buscando!! ...para regalarme sus risas, para decirme que me espera con ganas, que se divierte conmigo, para compartir sus preguntas inquietantes y su sabiduría... para darme esperanzas.
Y ahora, después de unos meses, está por regresar a su pueblo. Me pregunto yo ¿Qué voy a hacer cuando te vayas, Agus?
-¡Extrañarte, mi cielito!- te había respondido, medio titubeante. Y claro que te voy a extrañar, conozco ese sentimiento, pero feliz de que vuelvas recuperada a tu pueblo, con tu alegría y espontaneidad a flor de piel.
Mi alumnita enferma llegó para sanarme.¡Y me está por dar el alta!!

Comentarios
Publicar un comentario