A las 7 y 45 de la mañana y con un equipo de mate dispuesta a disfrutar
el trayecto, me meto entre las chacras para ir a darle clases a una
alumna, suponiendo que iba a sorprender a la familia con mi llegada,
todavía de noche.
Con la indicación que la madre dio a la directora de la escuela, "del INTA 3km para allá (señala al Sur) y 2 km para allá (señala el Oeste)" casi termino en Bubalcó, encajada en el barro varias veces o de trompa en el río.
Cuando me di cuenta que por más calma zen que le pusiera no llegaba a ningún lado, le pregunté al primer ser humano despierto que encontré que era un padre y su hijita esperando el colectivo que me orientó para que no termine en la jaula de los monos del zoo.
El segundo ser humano vivo lo busqué en una casa cerca del camino que vi que tenía la puerta abierta. Salió un tipo voluntarioso pero remamado que apenas sabría dónde estaba parado él y demasiado amablemente me acompañó al auto.
Acá ya me había dado cuenta que por no tener GPS debía dejarme guiar por el espíritu de Saint Exupéry.
Unos peones
que venían por el camino abrigadísimos pa´soportar la helada, a los que
solo se les veía los ojos, me señalaron los tres a la vez, los 100
metros que me separaban de su capataz que podría saber pero al cual yo
nunca vi ni lo crucé.
Un tomero que abre y cierra las compuertas de acequias para distribuir el agua, fue el que empezó a acercarme al supuesto objetivo, demostrando un conocimiento preciso de la zona.
De la casa del encargado de la chacra 115 salió la esposa, típica chacarera solidaria, que con su celular ladrillo modelo 2000 comenzó a llamar a los vecinos a ver si conocían a la familia de mi alumna.
Ella me manda a lo del Pedro (otra chacra, otro encargado) donde su mujer con ojotas, short y musculosa aguanta la helada, habla, piensa y sonríe mientras yo con guantes, bufanda y capucha, salto en el lugar para no congelarme, mientras pienso ¿cómo hace, cómo hace???!!! Alcanzo a entender, entre el ruido que producen mis dientes al castañear, que me dice que vaya a la Salita, que si la nena está quemada la deben estar curando ahí.
En la Salita, que están como a 30º, con mangas cortas y evidentemente no les llegó la factura del gas ni los consejos económicos, me miran a mi como si yo fuera la del otro planeta que preguntaba por esta nena desconocida, mientras intentaba desprenderme de la bufanda que me asfixiaba.
De la Salita voy al destacamento de la policía donde buscan en un supuesto padrón el nombre de la mamá de la nena, que como era de esperar por mi suerte, no aparece en esos misteriosos registros.
Regreso a la escuela para comunicar sin demasiados detalles mi infructuoso viaje.
Algunos números de mi periplo donde me sentí El Principito recorriendo planetas con seres extraños:
-115, la chacra donde supuestamente vivía mi alumna.
- 6 grados bajo cero la temperatura.
-2 horas de búsqueda.
-70 km de caminos zigzagueantes, de idas y venidas esquivando lodazales.
-1 termo de agua.
-12 personas a las que pregunté por una nena que se llama Luján R., va a una escuela de Roca y se quemó un piecito.
-$107 de combustible.
-1 butaca mojada porque se me volcó parte del termo.
Estoy segura que menos el borracho y las de la Salita, las demás personas con las que me crucé, al día después ya habían ubicado a la nena, hija de la chica que hace poco se acollaró con un vecino de la chacra 115 (y que nadie me lo pudo decir porque no sabían de esta nueva configuración familiar y él solo tenía hijitos varones)
Con la indicación que la madre dio a la directora de la escuela, "del INTA 3km para allá (señala al Sur) y 2 km para allá (señala el Oeste)" casi termino en Bubalcó, encajada en el barro varias veces o de trompa en el río.
Cuando me di cuenta que por más calma zen que le pusiera no llegaba a ningún lado, le pregunté al primer ser humano despierto que encontré que era un padre y su hijita esperando el colectivo que me orientó para que no termine en la jaula de los monos del zoo.
El segundo ser humano vivo lo busqué en una casa cerca del camino que vi que tenía la puerta abierta. Salió un tipo voluntarioso pero remamado que apenas sabría dónde estaba parado él y demasiado amablemente me acompañó al auto.
Acá ya me había dado cuenta que por no tener GPS debía dejarme guiar por el espíritu de Saint Exupéry.
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| Amanecer. Vista Este. |
Un tomero que abre y cierra las compuertas de acequias para distribuir el agua, fue el que empezó a acercarme al supuesto objetivo, demostrando un conocimiento preciso de la zona.
De la casa del encargado de la chacra 115 salió la esposa, típica chacarera solidaria, que con su celular ladrillo modelo 2000 comenzó a llamar a los vecinos a ver si conocían a la familia de mi alumna.
Ella me manda a lo del Pedro (otra chacra, otro encargado) donde su mujer con ojotas, short y musculosa aguanta la helada, habla, piensa y sonríe mientras yo con guantes, bufanda y capucha, salto en el lugar para no congelarme, mientras pienso ¿cómo hace, cómo hace???!!! Alcanzo a entender, entre el ruido que producen mis dientes al castañear, que me dice que vaya a la Salita, que si la nena está quemada la deben estar curando ahí.
En la Salita, que están como a 30º, con mangas cortas y evidentemente no les llegó la factura del gas ni los consejos económicos, me miran a mi como si yo fuera la del otro planeta que preguntaba por esta nena desconocida, mientras intentaba desprenderme de la bufanda que me asfixiaba.
De la Salita voy al destacamento de la policía donde buscan en un supuesto padrón el nombre de la mamá de la nena, que como era de esperar por mi suerte, no aparece en esos misteriosos registros.
Regreso a la escuela para comunicar sin demasiados detalles mi infructuoso viaje.
Algunos números de mi periplo donde me sentí El Principito recorriendo planetas con seres extraños:
-115, la chacra donde supuestamente vivía mi alumna.
- 6 grados bajo cero la temperatura.
-2 horas de búsqueda.
-70 km de caminos zigzagueantes, de idas y venidas esquivando lodazales.
-1 termo de agua.
-12 personas a las que pregunté por una nena que se llama Luján R., va a una escuela de Roca y se quemó un piecito.
-$107 de combustible.
-1 butaca mojada porque se me volcó parte del termo.
Estoy segura que menos el borracho y las de la Salita, las demás personas con las que me crucé, al día después ya habían ubicado a la nena, hija de la chica que hace poco se acollaró con un vecino de la chacra 115 (y que nadie me lo pudo decir porque no sabían de esta nueva configuración familiar y él solo tenía hijitos varones)
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| Yendo. Cruzando este puentecito, un papá esperaba el colectivo con su hijita.Vista Oeste |
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| Comisaría de Guerrico, con libro misterioso de nombres. Media mañana, el sol ya alto. |
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| ¿Llegué?-No. No vivía acá. |




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