A las 7 y 45 de la mañana y con un equipo de mate dispuesta a disfrutar el trayecto, me meto entre las chacras para ir a darle clases a una alumna, suponiendo que iba a sorprender a la familia con mi llegada, todavía de noche. Con la indicación que la madre dio a la directora de la escuela, "del INTA 3km para allá (señala al Sur) y 2 km para allá (señala el Oeste)" casi termino en Bubalcó, encajada en el barro varias veces o de trompa en el río. Cuando me di cuenta que por más calma zen que le pusiera no llegaba a ningún lado, le pregunté al primer ser humano despierto que encontré que era un padre y su hijita esperando el colectivo que me orientó para que no termine en la jaula de los monos del zoo. El segundo ser humano vivo lo busqué en una casa cerca del camino que vi que tenía la puerta abierta. Salió un tipo voluntarioso pero remamado que apenas sabría dónde estaba parado él y demasiado amablemente me acompañó al auto. Acá ya me había dado ...
Anécdotas. Recuerdos. Relatos de la Maestra Domiciliaria.